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Japan Tantrum 2.0

En agosto de 2024, el Nasdaq cayó por una decisión tomada en Tokio. La mayoría de los inversores no entendió por qué. Aprendieron el término carry trade, siguieron adelante, y volvieron a olvidarlo. La posición que causó aquel crash nunca se cerró. Solo creció. Y desde entonces, se ha triplicado. En los mercados, lo que el inversor no entiende no desaparece. Se acumula.     

El carry trade del yen no es un riesgo japonés. Es el riesgo de todos los que tienen Nasdaq, deuda emergente o Treasuries en cartera, sin saberlo.

Su lógica es simple: durante décadas, Japón mantuvo tipos de interés en cero o negativos, convirtiendo el yen en la divisa de financiación preferida de hedge funds, gestoras y aseguradoras de todo el mundo. Se pide prestado en yenes a un coste casi nulo, se convierte ese capital a dólares, euros o divisas emergentes, y se invierte en activos de mayor rendimiento, ya sea deuda mexicana, bonos del Tesoro americano o acciones tecnológicas del Nasdaq. Mientras el yen se mantuvo débil y los tipos japoneses en el suelo, la operación era virtualmente gratuita. El diferencial entre financiarse en Tokio e invertir en Nueva York era tan amplio que el trade se autofinanciaba en casi cualquier entorno de mercado. El problema no es la operación en sí, sino su escala acumulada y su carácter procíclico: cuando hay que deshacer posiciones, todo el mundo quiere salir por la misma puerta al mismo tiempo.


USD/JPY 2017 - 2016; TradingEconomics

El gráfico anterior resume el núcleo del problema. Lo que se observa no es solo la depreciación gradual de una divisa: es la acumulación silenciosa de décadas de posiciones carry que se financian sobre la premisa de que el yen seguirá barato. Cada punto que el yen cede frente al dólar es un punto de beneficio adicional para quien tiene esa operación abierta, y un punto más de riesgo acumulado si la tendencia se revierte.

Lo que ha cambiado no es solo el nivel de tipos, sino la dirección y la credibilidad de la señal. El Banco de Japón subió su tipo de referencia hasta el 0,75% en diciembre de 2025, el nivel más alto en treinta años. La inflación japonesa lleva más de cuarenta y cuatro meses por encima del objetivo del 2%, situándose actualmente en el entorno del 3%. El bono japonés a diez años cotiza en torno al 2,44% de rentabilidad, máximos desde 1998, y el mercado asigna una probabilidad del 69% a una nueva subida en la reunión del BoJ del 28 de abril.


Tipo de referencia del Banco de Japón 2016 - 2026; Bank of Japan; TradinEconomics

Este gráfico ilustra el cambio de régimen con una claridad que no admite interpretación: décadas de tipos planos en cero, y luego una escalera que sube sin señales de detenerse. En el carry trade, lo que importa no es el tipo de hoy sino la trayectoria esperada. Cuando el coste de financiarse en yenes deja de ser predeciblemente bajo, las posiciones empiezan a cerrarse. Hay además un elemento que el análisis financiero tiende a subestimar: el yen débil tiene un coste social directo en Japón. Los hogares japoneses han visto cómo la energía y los alimentos importados se encarecen de forma estructural, erosionando décadas de poder adquisitivo ya estancado. El gobierno tiene presión política para fortalecer la moneda, independientemente de lo que prefieran los mercados internacionales. Esa presión actúa como acelerador del proceso de normalización monetaria, incluso si el BoJ quisiera ir más despacio.

Japón es el mayor acreedor del mundo. Sus fondos de pensiones y aseguradoras acumulan billones de dólares en bonos del Tesoro americano y deuda europea, posiciones construidas durante años en los que los JGB ofrecían rendimientos nulos o negativos. Con el bono japonés a diez años rindiendo ya por encima del 2%, el atractivo relativo de mantener Treasuries sin cobertura de divisa se reduce de forma significativa. Si el capital japonés comienza a repatriarse, el mecanismo es directo: venta de bonos occidentales, caída de sus precios y subida de sus rendimientos.


Intervenciones y flujos de capital japonés en JPY Billones 2016 - 2026; TradingEconomics

Esto ocurre en un momento especialmente delicado para Estados Unidos, cuyo déficit federal supera los dos billones de dólares anuales y que necesita financiar cantidades crecientes de deuda en un entorno donde la demanda exterior ya está en cuestión. El sell-off de Treasuries que acompañó la crisis arancelaria de las últimas semanas no es un fenómeno aislado: es consistente con un patrón donde el capital japonés empieza a revisar su exposición a activos occidentales.

Agosto de 2024 fue una advertencia. El mercado la procesó en semanas y concluyó, de forma prematura, que el riesgo había pasado. Lo que ocurrió en realidad es que el BoJ frenó su comunicación agresiva, el yen se estabilizó, y las posiciones de carry no se cerraron: se mantuvieron abiertas. Según estimaciones de BCA Research, el volumen de posiciones carry en yenes ha seguido creciendo desde aquel episodio, y el potencial unwind de 2026 podría ser tres veces mayor que el de 2024. El mecanismo del desmantelamiento sigue siendo el mismo, pero ahora actúa sobre un mercado más frágil. En aquella ocasión no había un conflicto activo en el Estrecho de Ormuz, ni aranceles globales en vigor, ni un déficit americano de dos billones. El carry trade no suele ser la causa primaria de un crash: es el amplificador de un shock preexistente. Y hoy hay más shocks potenciales en el sistema que hace dos años.


Para los inversores con exposición a renta variable americana de alto crecimiento, a deuda emergente o a activos con perfil de alta volatilidad, los indicadores relevantes no son los titulares sobre Japón, sino la evolución del tipo de cambio USD/JPY, el rendimiento del JGB a diez años y el posicionamiento en futuros del yen que publica semanalmente la CFTC. Cuando esas tres variables empiecen a moverse en la misma dirección, el mercado habrá comenzado a descontar lo que aún no figura en los precios.

El carry trade del yen lleva décadas acumulándose en silencio, como la nieve en una ladera. No es la última nevada la que provoca el alud. Es el peso de todas las anteriores.

Finance Generation · Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento de inversión.

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