ÚLTIMA HORA
Cargando cotizaciones en vivo…
← Volver

HYROX: ¿quién tira del trineo?

HYROX es conocida como una de las competiciones de fitness más populares del momento. Para sus participantes, es una prueba física y mental a contrarreloj. Para sus inversores, es una empresa privada valorada en aproximadamente 600 millones de euros según la prensa financiera. Entre ambas perspectivas se encuentra un modelo de negocio que pasa fácilmente desapercibido detrás de los trineos, los interminables burpees y las fotografías de meta.

La estructura simple de la competición

La competición cuenta con una estructura sencilla: ocho kilómetros de carrera intercalados con ocho estaciones de ejercicios funcionales.

Christian Toetzke y Moritz Fürste no inventaron ninguna de estas actividades cuando fundaron HYROX en 2017. Su innovación consistió en reunirlas, estandarizarlas y convertirlas en un producto reconocible y replicable internacionalmente.

Infront impulsa la expansión internacional

Infront Sports & Media supo detectar pronto ese potencial. Adquirió aproximadamente el 20% de la compañía en 2019 y pasó a controlar una participación mayoritaria en 2022. Su experiencia en marketing, patrocinios y eventos deportivos ayudó a internacionalizar a la sociedad alemana. Sin embargo, trasladar la competición no garantizaba que todos los mercados respondieran tan bien como Europa.

Mientras Londres, Ámsterdam o Hamburgo reunían cada vez a más participantes, HYROX tuvo que soportar pérdidas durante sus primeros años en Estados Unidos.

Uno de los ejemplos que más llama la atención fue un evento al aire libre en Manhattan, en el cual la compañía se planteó desembolsar cerca de un millón de dólares. Sin embargo, cabe destacar el motivo de aquella apuesta. No se trataba únicamente de vender entradas: era una inversión en reputación. Años después, su primera competición en Japón reunió aproximadamente a 6.000 personas. Infront había ayudado a transformar un evento local en una marca capaz de generar demanda antes incluso de celebrar allí su primera carrera.

El ecosistema alrededor de la marca

Si lo miramos por otro lado, el formato puede copiarse con relativa facilidad. Lo complicado es reproducir todo lo que HYROX ha construido a su alrededor, su principal ventaja competitiva.

El atleta es un cliente que desempeña dos papeles muy convenientes: paga por participar y después ayuda a promocionar el producto. Observa a otras personas competir en redes sociales, el FOMO aparece como catalizador y comienza a prepararse durante meses. En ese mismo proceso se apunta a un gimnasio, consume contenido y compra productos complementarios como calzado, ropa o suplementación deportiva. Finalmente compite, comparte su resultado en redes sociales y vuelve a exponer la marca.

Es decir, la comunidad no nace necesariamente en HYROX, sino durante la preparación, dentro de centros y grupos que ya comparten hábitos e intereses. La compañía proporciona el objetivo y el espacio donde esas comunidades se encuentran. Como explicó Douglas Gremmen, director de crecimiento de HYROX, la empresa no crea la comunidad, sino el podio al que esta acude.

HYROX365 monetiza una parte de ese proceso. Los centros pagan por utilizar la marca, recibir formación y ofrecer entrenamientos específicos, mientras HYROX amplía su presencia sin necesidad de poseer los gimnasios. La carrera da a los atletas un motivo para entrenar; los gimnasios hacen de esa preparación una rutina y de sus clases salen nuevos participantes. Ahí aparece el querido efecto volante: cada parte alimenta a la siguiente.

Al tratarse de una empresa privada, HYROX no publica un desglose detallado de sus resultados por líneas de negocio. La compañía afirma contar con 15.000 centros de entrenamiento en su red, pero no revela cuánto factura a través de ellos. Según una estimación publicada por The Times, las inscripciones todavía representan cerca del 90% de sus ingresos.

La colaboración con PUMA plantea un escenario similar. La marca alemana, la cual ha estado vinculada al proyecto desde sus primeras etapas, desarrolla actualmente ropa y calzado específicos para HYROX. En 2026 lanzó la primera zapatilla diseñada expresamente para la competición. Los términos económicos del acuerdo no son públicos; aun así, el producto demuestra que HYROX ya ha creado una categoría de consumo alrededor del atleta.

L Catterton entra en el negocio

Ahí es donde cobra sentido la entrada de L Catterton, una firma de private equity especializada en consumo y que mantiene una vinculación estratégica con LVMH y Groupe Arnault. Ya había invertido previamente en Peloton, que combina equipamiento deportivo y clases por suscripción y que además también ofrece entrenamientos para preparar HYROX desde 2025. En septiembre de este año, Infront vendió su participación mayoritaria a un grupo inversor encabezado por L Catterton. En la operación participó también WndrCo, una firma de inversión vinculada a la tecnología y los medios, y los fundadores de HYROX, que recuperaron la mayoría accionarial.

A día de hoy se desconocen la estrategia y el rumbo de esta nueva etapa, pero la composición del consorcio permite intuir por dónde puede avanzar. L Catterton no parece haber entrado solamente para vender más entradas, sino para aumentar la parte del gasto del atleta que la compañía puede capturar. El crecimiento futuro podría proceder del ecosistema de productos complementarios. Es por ello que desde la perspectiva económica, la oportunidad trata de diversificar una facturación todavía muy dependiente de los eventos y convertir HYROX en una marca de consumo presente durante todo el año.

Entonces, ¿quién tira del trineo? Infront ayudó a escalar el formato y los nuevos accionistas intentarán ampliar el negocio. Pero quienes realmente lo mantienen en movimiento son los atletas y los gimnasios. HYROX organiza el recorrido. Su gran logro ha sido conseguir que todos quieran empujar en la misma dirección.

Compartir
Recibe lo mejor de FG en tu correo