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Un futbolista, una marca y mucho más que un patrocinio

¿Qué ocurre cuando un futbolista deja de cobrar únicamente por prestar su imagen y empieza a participar en el valor de una marca?

Tradicionalmente, los patrocinios deportivos se han entendido como un intercambio: el deportista aporta visibilidad y la empresa paga por asociarse a su imagen. Pero ¿y si la relación va más allá de esa remuneración?

De Nike a On

Después de casi dos décadas vinculado a Nike, Kylian Mbappé ha iniciado una nueva etapa con On, la marca suiza de ropa y calzado deportivo. Lo interesante de este cambio no es solo que el delantero haya elegido hacer un cambio de marca después de tantos años, sino las condiciones económicas que hay detrás del acuerdo: además de una remuneración económica, Mbappé contará con una participación en el capital de la compañía.

Esto cambia la perspectiva desde la que podemos mirar un patrocinio deportivo. La relación ya no se limita a lo que una marca paga por asociarse a la imagen de un futbolista, sino que también puede vincular los intereses económicos de ambos al crecimiento del negocio. Y ahí es donde el caso de Mbappé y On se vuelve especialmente interesante: ¿qué supone para un deportista participar en el valor de una empresa y qué puede ganar una marca al incorporar a una estrella a su proyecto de crecimiento?

Diez años, efectivo y acciones

Para Mbappé, la colaboración no se limita a una remuneración por asociar su imagen a On, sino que abre la posibilidad de participar en el valor que la compañía genere a largo plazo. Para la marca, supone incorporar a una figura global a su estrategia de crecimiento mediante una relación que va más allá de la exposición publicitaria.

En este caso, la duración del acuerdo refuerza esa perspectiva a largo plazo ya que el contrato cuenta con una duración inicial de diez años. Aunque no se han hecho públicos ni el importe total ni el porcentaje de capital que recibirá Mbappé, On ha confirmado que la remuneración combina efectivo y participación accionarial y se conoce que Mbappé ha rechazado la oferta de Nike por 20 millones anuales durante 10 años. No se trata, por tanto, de un acuerdo cuyo valor se limite a una cantidad fija por promocionar productos: una parte de la relación queda conectada con el futuro de la compañía.

La entrada de On en el fútbol

On no está fichando únicamente a una estrella para ganar visibilidad: está utilizando su llegada para entrar en una categoría dominada por marcas con décadas de experiencia y una fuerte presencia en el fútbol. La compañía suiza, conocida sobre todo por su negocio de running y su expansión en el tenis, prepara el lanzamiento de sus primeras botas de fútbol y una nueva gama de productos para 2027. La incorporación de Mbappé llega, por tanto, en un momento clave para el desarrollo de esta línea de negocio.

Su papel no se limita únicamente a prestar su imagen a las campañas: Mbappé también participará directamente en el desarrollo y las pruebas del calzado, aportando la experiencia de un jugador de élite a una marca que todavía tiene que demostrar que puede competir en el fútbol. Además, su presencia con botas de On en EA SPORTS FC 27 hace que la marca ya se esté asociando al fútbol llegando a millones de aficionados a través del videojuego incluso antes del lanzamiento de las primeras botas. La marca también ha incorporado a Thierry Henry como director de fútbol, mientras que la futbolista Sydney Schertenleib participará en el desarrollo de productos destinados al fútbol femenino. On está construyendo así un proyecto que combina diferentes perspectivas deportivas con su experiencia en innovación y diseño.

Más allá de la cotización

La noticia también tuvo un efecto bursátil. Tras el anuncio, las acciones de On Holding llegaron a subir un 3,8%, mientras que Nike y Adidas registraron ligeras caídas en el momento de conocerse la nueva relación. Sin embargo, la subida de On se moderó durante la sesión. La reacción inicial refleja el interés que despertó la operación, pero no permite medir por sí sola el impacto económico que tendrá a largo plazo.

La cuestión, por tanto, no es cuánto subieron las acciones tras el anuncio, sino si On será capaz de convertir la atención generada por Mbappé en crecimiento real del negocio. Para comprobarlo, habrá que mirar más allá de la cotización: las ventas de sus productos de fútbol, su capacidad para captar nuevos clientes y el peso que esta categoría llegue a tener en los ingresos de la compañía.

Para los inversores, la operación representa una apuesta por el potencial de crecimiento de On en el fútbol: la llegada de Mbappé aporta reconocimiento internacional a una categoría en la que la marca todavía está construyendo su posición y el lanzamiento de nuevos productos abre una vía adicional para ampliar su negocio.

Cuando deporte, marca y capital se encuentran

Esta fórmula conecta dos ámbitos que cada vez resulta más interesante analizar conjuntamente: el valor comercial del deporte y las oportunidades de negocio que puede generar. Para las marcas, supone explorar nuevas formas de incorporar talento a su estrategia; para los deportistas, abre la posibilidad de participar no solo en la promoción de una compañía, sino también en su crecimiento.

Quizá la evolución más interesante de los patrocinios no esté únicamente en cuánto vale la imagen de un deportista, sino en todo lo que puede llegar a construir a partir de ella. Porque, cuando deporte, marca y capital se encuentran, el patrocinio puede dejar de ser solo una inversión en visibilidad para convertirse también en una apuesta compartida por el futuro de un negocio.

Fuentes

  1. On · Colección de fútbol
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