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Más allá de la curiosidad

Cápsula 001: Juan Pablo Colmenarejo

El artículo de hoy no es nada parecido a lo que hayáis leído estos últimos años. En una fecha como la de hoy, quiero guardar el recuerdo de la persona que me ha impulsado a hacer estas cosas y ser hoy quien soy. De paso, os contaré cómo surgió esta idea y por qué creo tanto en ella. Me ha tomado cuatro años poder tener el valor de escribir esto. Aquí tenéis un pedacito de mí.

He crecido en un ambiente relacionado con lo periodístico. Mi padre ha sido referente de la radio española, con trayectoria en Onda Cero o en la cadena COPE, al mando de “La Linterna”. Además, todos los fines de semana escribía un artículo para ABC o Vozpópuli. Era mi referente y quería dedicarme a lo mismo que él, aunque siempre me repetía que no debería. Tanto, que le hice caso y desarrollé mi pasión por la economía y las finanzas. Pero ese pensamiento no se me iba de la cabeza.

El 22 de febrero de 2022 recibí la peor noticia de mi vida. Era martes y Juan Pablo Colmenarejo había ido a trabajar con normalidad a Onda Madrid, realizó su programa como siempre y luego se fue a impartir su clase de periodismo a la Universidad Villanueva. Fue ahí cuando un accidente cardiovascular se llevó a mi padre, que falleció la noche de tal día como hoy hace cuatro años.

Os contaré que, desde entonces, han sido cuatro años claramente rarísimos. Aquel niño de 17 años que veía a su padre marchar estaría, sin embargo, orgulloso de la persona de 21 que es ahora. Y no tengo dudas de que mi padre estaría contento también. Me fui por la rama de Economía, me he visto el mundo entero gracias a ello y he superado mil adversidades de las que jamás hubiera imaginado que saldría. Un pequeño cambio en mi vida fue que ya no había nadie que me dijera que no me dedicara a esto. Ni mucho menos hago periodismo, pero me siento todos los fines de semana a intentar escribir un artículo. Para mí, para FG o para futuros proyectos que tengo en mente.

Hace dos años, un buen amigo, Alejandro Bravo, me proponía empezar un proyecto de columnistas para esta comunidad de finanzas. Nos reunieron a mi compañero y amigo Pablo González y a mí para cerrar lo que seríamos hoy. Con sus luces y sus sombras, cada momento ha configurado lo que hoy es esto y de lo cual estoy realmente orgulloso. El incansable esfuerzo de Pablo, al que estaré eternamente agradecido, y el trabajo de mi equipo, conformado solo por grandes personas, hacen de esta sección algo único e inigualable. Hemos crecido juntos como nadie lo ha hecho. No solo a nivel de comunidad, sino también personalmente.

Así que sí: estoy escribiendo y publicando en una plataforma. Estaba claro que, como yo, había más gente que quería tener voz y probar. Es difícil en un mundo como este, y la idea de que aquí todo el que tenga ganas y compromiso puede contribuir, independientemente de tu formación o de dónde vengas, es una idea con la que quiero vivir siempre. Estoy seguro de que me hubiera perdonado que le llevase la contraria, porque siempre lo hacía

Siempre diré que esto es su culpa de todos modos. Tanto entusiasmo y dedicación hacen de mi padre todo un ejemplo para mí. ¿Qué le voy a hacer?

Permítanme que ahora le haga un resumen de cómo ha ido todo. He estado en una de las mejores universidades del mundo en mi disciplina, lejos de casa; me he metido en una jaula con tiburones en Sudáfrica y me he tirado en paracaídas en California. Yo, el niño que le tenía miedo a salir de casa o a entrar a canasta en baloncesto y se tiraba un triple o un middy por si le hacían daño. No se lo creería.

No es por mí por lo que quisiera que esté orgulloso. Tendría que ver a Cecilia, mi hermana: cómo ha trabajado y superado sus problemas y lo feliz que yo la veo ahora. A Antonio, mi abuelo: seguimos yendo al fútbol teniéndote presente en la grada. Nos reunimos religiosamente en la bandera, una hora antes de empezar el partido, con muchos más atléticos, en tu nombre. O lo que a mí me parece más importante: mi madre. Porque nunca he visto a mamá rendirse. Y tenía mil razones. Es imposible no tirar hacia delante con alguien así en casa. Quiero que sepa que puede estar tranquilo.

Esto es por lo que yo, personalmente, quise empezar la sección de los columnistas: por qué quería ayudar, aportar y parecerme un poco a mi padre.

Por último, agradecer a los que leen y apoyan esto. No somos profesionales ni estamos cerca de serlo, pero la ilusión y las ganas se alimentan de que las cosas pueden ir bien.

Me ha costado mucho. Gracias por leerlo.

Abrazo de gol,

Juan Colmenarejo Molina.

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