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Foto: Benoît Prieur · Wikimedia Commons (CC0)

Fashion & Luxury

Las líderes del sector lujo pierden su brillo

Qué hay detrás de la caída de LVMH, Hermès, Kering y Burberry

Las grandes casas europeas encadenan su peor año en bolsa desde 2008, y el castigo ha alcanzado incluso a Hermès, la firma que parecía intocable.

Detrás hay dos fuerzas que se alimentan entre sí. Una guerra en Oriente Medio que ha vaciado boutiques en el Golfo y frenado al turista de alto poder adquisitivo. Y un consumidor chino que ya no compra como antes, ni lo mismo, ni donde solía hacerlo.

Estas son las claves para entender qué está pasando con LVMH, Hermès, Kering y Burberry, y por qué el mercado ha dejado de creer en la invencibilidad del lujo.

De valor refugio a castigo bursátil

Las diez mayores firmas europeas de lujo han perdido unos 350.000 millones de dólares de capitalización en lo que va de año. Las cuatro grandes (LVMH, Hermès, Kering y Richemont) valen hoy casi la mitad que en 2024.

El golpe se concentra en los dos gigantes franceses. Según cálculos del Financial Times recogidos por The Middle East Observer, LVMH ha perdido 131.600 millones de euros de valor y Hermès, 93.300 millones. Entre ambas suman casi el 90% de la caída del sector.

Los sucesos que están desencadenando esta crisis nos pueden parecer surrealistas. LVMH ha salido del top 10 de empresas más valiosas de Europa por primera vez desde 2017 y ha cedido a L’Oréal el título de cotizada más valiosa de Francia. Bernard Arnault ha caído de la lista de los diez hombres más ricos del mundo, y Amancio Ortega le ha arrebatado el trono europeo.

¿Por qué cae tanto la bolsa si las ventas no se desploman? Las expectativas. Durante años, los inversores pagaron primas altísimas por estas acciones porque daban por hecho un crecimiento de doble dígito. Cuando ese crecimiento se reduce a un 1% o un 4%, el precio se ajusta de golpe, y cuanto más alta era la prima, mayor es la caída.

La guerra que vació las boutiques del Golfo

El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel atacaron Irán. La respuesta iraní alcanzó a varios países del Golfo: solo a Emiratos Árabes Unidos, Teherán había lanzado más de 400 misiles balísticos y unos 2.000 drones a 1 de abril. Dubái, el gran escaparate del lujo en la región, pasó de destino de compras a zona de riesgo.

La fuente de Dubái y el Burj Khalifa al atardecer.
La fuente de Dubái y el Burj Khalifa. Foto: Christian Raggini · Wikimedia Commons (CC0)

Un mercado pequeño, pero el que más crecía. Oriente Medio supone en torno al 6% de las ventas de LVMH, el 5% de Kering y el 4% de Hermès. Para Hermès había sido la región de crecimiento más rápido en 2025. Era, en otras palabras, la gran promesa del sector.

El golpe directo fue inmediato. Las ventas de LVMH en algunos centros comerciales de la región llegaron a caer un 70% a principios de marzo. El grupo calculó que el conflicto le restó alrededor de un punto de crecimiento orgánico en el primer trimestre, lo que en la práctica lo redujo a la mitad. Arnault advirtió entonces de que una guerra prolongada podía convertirse en una catástrofe global.

El golpe indirecto, el turismo, ha sido más duradero. Menos viajeros cruzan los grandes hubs del Golfo y menos compradores internacionales llegan a París o Londres. Hermès atribuyó parte de su frenazo a la caída del flujo de turistas y a la menor demanda en aeropuerto. Burberry, con apenas un 2% de ventas en la región, vio caer un 3% su zona de Europa, Oriente Medio y África: su directora financiera reconoció que el impacto real llega por el turismo.

Ocho meses después, la herida sigue abierta. En el tercer trimestre, Oriente Medio fue la única región en la que Hermès retrocedió, con un tráfico en tienda que bajó en torno a un 25%. Octubre ha sido el mes con más ataques a buques en el estrecho de Ormuz desde el inicio del conflicto, y el Brent volvió a tocar los 110 dólares el día 16.

El efecto más profundo es psicológico. Un petróleo caro encarece la vida, enfría el crecimiento y presiona a los mercados financieros, de los que depende buena parte de la riqueza del cliente de lujo, sobre todo en Estados Unidos. Como resumía un estratega de Cité Gestion en Bloomberg Línea: LVMH funciona como un termómetro de la confianza global.

La última semana ha traído un respiro: las conversaciones entre Irán y Catar han hecho caer el crudo más de un 4% este lunes. Pero el riesgo de una nueva escalada sigue en pie.

China: el gran cliente ya no es el mismo

Si la guerra es el detonante, China es el problema de fondo. El mercado chino de lujo personal se contrajo entre un 17% y un 19% en 2024 y entre un 3% y un 5% en 2025. En 2026 no ha llegado el rebote prometido: Bernstein detectó en julio una caída del 12% en las ventas de los centros comerciales de lujo del país y habló de la cuarta “falsa recuperación” desde la pandemia.

Edificios de Nanjing West Road, en Shanghái, con el rótulo de Hermès en una fachada de ladrillo.
Nanjing West Road, Shanghái. Foto: Hermann Luyken · Wikimedia Commons (CC0)

El director financiero de Hermès, Éric du Halgouët, ha calificado el mercado chino de “muy difícil”. Distintos puntos sostienen esta idea.

La vivienda ya no hace sentirse rico. Para la clase media y alta urbana, el piso era el gran depósito de riqueza. La crisis inmobiliaria ha borrado ese “efecto riqueza” que alimentaba las compras caprichosas.

Los jóvenes, sin red. El paro juvenil, los salarios estancados y la falta de optimismo han golpeado al comprador aspiracional, el que se daba un capricho de marca una o dos veces al año. El consumo general apenas avanzó un 1,3% en el primer semestre.

La fatiga de las subidas de precios. Tras años de encarecimientos agresivos, muchos consumidores sienten que el lujo occidental ya no vale lo que cuesta. Los analistas lo llaman “déficit de valor”.

Del logo al lujo silencioso. Los grandes patrimonios prefieren piezas discretas, y el comprador medio gasta en experiencias y en pequeños objetos con carga emocional.

El orgullo de lo hecho en China. Marcas locales como Laopu Gold, apodada “la Hermès del oro”, Songmont o Shang Xia ganan cuota entre los jóvenes. Laopu ha duplicado ventas en cada uno de los dos últimos años, aunque también se ha frenado este año con la bajada del oro.

Se acabaron los atajos. La lucha contra la corrupción y contra la reventa ilegal (el daigou) ha eliminado una demanda que nunca fue del todo orgánica. Las ventas libres de impuestos de Hainan, antes el mejor termómetro del consumidor chino, se han hundido.

La excepción que confirma la regla: Burberry. La británica creció un 9% en la Gran China entre abril y junio, impulsada por el cliente local y la generación Z. Su estrategia —foco en abrigos y precios más ajustados— apunta a que el chino no ha dejado de comprar lujo. Ha dejado de pagar por lo que no le convence.

Una crisis que obliga a reinventar el sector de lujo

La guerra en Oriente Medio y el enfriamiento de China no son dos problemas separados. Se alimentan entre sí. El conflicto ha cerrado de golpe el mercado que más crecía y ha frenado al turista internacional, justo cuando el gran motor del sector, el consumidor chino, llevaba tres años sin arrancar. El resultado es que las casas europeas se han quedado sin los dos salvavidas con los que contaban para volver a crecer.

Pero hay una diferencia importante entre ambos frentes. La guerra es un factor coyuntural: si la vía diplomática prospera y el estrecho de Ormuz se normaliza, el petróleo bajará, el turismo volverá y las boutiques de Dubái recuperarán parte de su brillo. China, en cambio, apunta a un cambio más profundo. El comprador chino no ha desaparecido, pero es más prudente, más exigente y tiene alternativas propias que hace cinco años no existían.

Por eso, aunque la paz llegara mañana, el lujo no volverá a ser el de antes. El modelo que funcionó durante dos décadas, basado en subir precios cada temporada y confiar en el poder del logo, puede que haya tocado techo. Las firmas que salgan reforzadas de esta crisis serán las que entiendan que el cliente ya no paga solo por la marca, sino por una razón convincente para hacerlo.

La bolsa, de momento, ya ha dictado sentencia: el lujo ha dejado de ser un valor refugio. Ahora le toca demostrar que sigue siendo un valor de futuro.

Fuentes

  1. Bloomberg Línea, 2026
  2. Bolsamanía, 2026
  3. Business of Fashion / Bloomberg, 2026
  4. China Briefing, 2026
  5. Diario El Canal, 2026
  6. elEconomista, 2026
  7. Fashionbi, 2026
  8. FIRSTonline, 2026
  9. Forbes México, 2026
  10. Investing.com, 2026
  11. J.P. Morgan Global Research, 2025
  12. Luxury Tribune, 2026
  13. Luxus, 2026
  14. Milenio / Financial Times, 2026
  15. Modaes, 2026
  16. Pause Magazine, 2026
  17. Retail Gazette, 2026
  18. Reuters vía GuruTrade, 2026
  19. Reuters vía U.S. News, 2026
  20. South China Morning Post, 2026
  21. The Middle East Observer, 2026
  22. Weshmind Journal, 2026
  23. Wikipedia, 2026
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