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El primer conductor que nunca pestañea. Waymo y la autonomía sobre ruedas

De una carrera a Google X

En 2005, con Sebastian Thrun (director del Stanford AI Laboratory) al frente del equipo, Stanford ganó el DARPA Grand Challenge cuando su vehículo self-driven “Stanley” completó con éxito una ruta todoterreno extremadamente compleja.

Thrun fue reclutado por Google, y junto a figuras como Chris Urmson y Anthony Levandowski, el proyecto del coche autónomo tomó forma en 2009 dentro de Google X, la división que el propio Thrun fundó, encargada de las ideas más arriesgadas de la compañía (como Google Glass, o los primeros prototipos de IA avanzada).

A punto de las dos décadas

Desde sus inicios, la apuesta fue ambiciosa. Google siempre entendió el coche autónomo como una pieza clave del futuro de la movilidad, y por eso mantuvo el proyecto vivo incluso cuando muchos analistas lo consideraban ciencia ficción.     

La fase inicial del proyecto se desarrolló a bordo de vehículos ya existentes.

En 2012, Google empezó a instalar su tecnología en Toyota Prius. Poco después llegaron los Lexus RX450h, con más espacio y potencia, lo que permitió experimentar con configuraciones más complejas.

El gran salto visual llegó en 2014 con Firefly, el pequeño coche autónomo sin volante ni pedales. Aunque jamás estuvo pensado para venderse, Firefly se convirtió en un símbolo del proyecto. A pesar de aparecer en varios pequeños incidentes, la mayoría se debieron a errores de conductores humanos en otros vehículos.

Recomendación para Firefly: https://www.wsj.com/articles/google-parent-retires-firefly-self-driving-prototype-1497384323

Durante esta etapa, Google expandió las pruebas a las calles de California, Arizona, Michigan y Texas, acumulando los datos que años después serían la base de Waymo Driver.

En 2015 Google se reorganizó bajo el paraguas de Alphabet, su nueva matriz. En ese proceso, el proyecto del coche autónomo salió del laboratorio X y se convirtió en una empresa independiente: Waymo (acrónimo de “A new way forward in mobility”).

En 2016 Alphabet contrató como CEO a John Krafcik, exdirector de Hyundai North America. Pasando así de ese proyecto casi utópico e ideal de Google X a un negocio real liderado por Krafcik.

Un pequeño paréntesis: la batalla legal sobre cuatro ruedas – Waymo vs Uber

Waymo acusó a Anthony Levandowski, exingeniero y cofundador de esta, de llevarse propiedad intelectual al unirse a Uber.

El juicio, que se pensaba que iba a durar semanas, apenas duró unos días: Uber llegó a un acuerdo y entregó a Waymo acciones valoradas en 245 millones de dólares, un 0,34% sobre los 72bn de valoración de Uber en ese momento.

El plan de negocio

Entre 2017 y 2018, Waymo comenzó a explicar cómo pensaba monetizar la conducción autónoma. Krafcik reveló su estrategia basada en cuatro pilares:

  1. Waymo One: servicio de robotaxis (ya operativo en Phoenix, SF, LA).

  2. Waymo Via: transporte autónomo de mercancías.

  3. Integración con transporte público.

  4. Licencias de su tecnología Waymo Driver a otros fabricantes y operadores.

Este último punto es clave: Alphabet nunca ha querido ser un fabricante de automóviles. Su objetivo es vender la tecnología para que otros gestionen las flotas y la operación.

Waymo necesitaba socios y ahí llegó el primero: Fiat Chrysler Automobiles (FCA) en 2017, que aportó las minivans Chrysler Pacifica Hybrid. Amplias, fiables y fáciles de modificar, se convirtieron en la base de la primera flota de pruebas.

En 2018 llegó un movimiento aún más estratégico: la alianza con Jaguar Land Rover para integrar el sistema Waymo Driver en el Jaguar I-PACE, un SUV eléctrico premium.

La elección de Jaguar se debió a:

  • Arquitectura eléctrica ideal para robotaxis

  • Tamaño perfecto para movilidad urbana

  • Diseño premium que inspira confianza a los pasajeros

  • Flexibilidad del fabricante para adaptar el vehículo al hardware de Waymo

Hoy en día waymo se encuentra en los siguientes puntos:

Fuente: https://waymo.com/

La elección de estas localizaciones viene motivada por factores que son determinantes a la hora de su expansión y que juegan como extremos. Si estos factores son positivos (clima, regulación, facilidad de mapeo y datos, competencia, etc) la expansión es evidente, pero si no lo son entorpecen y evitan la introducción de la tecnología.

¿Pero qué hay por detrás? – Cuatro principales sistemas:

Lidar

Acrónimo en inglés de detección de luz y espacio, muestra una imagen 3D de los alrededores del vehículo. Los sensores lidar están distribuidos por todo el vehículo a fin de enviar millones de pulsos láser en todas las direcciones y, luego, medir el tiempo que les toma rebotar en los objetos.

Cámaras

Permiten una visión simultánea de 360° alrededor del vehículo. Están diseñadas con alto rango dinámico y estabilidad térmica con el objetivo de ofrecer buena visión tanto de día como en condiciones de poca luz y responder mejor en entornos complejos. Pueden detectar semáforos, zonas en construcción y otros objetos del camino, incluso a cientos de metros de distancia.

Radar

Usa frecuencias milimétricas para informarle a Waymo Driver datos importantes, como la distancia y la velocidad de un determinado objeto. El radar funciona correctamente en condiciones de lluvia, niebla y nieve.

Procesamiento

La central del Waymo, la combinación de servidores CPU y GPU, que analiza la información que proveen decenas de sensores en el auto, identifica diferentes objetos (como otros autos o peatones) y planifica una ruta segura hacia el destino, todo en tiempo real.

La seguridad como catalizador de su filosofía a través de la tecnología

Los sistemas que Waymo implementa en sus vehículos desde el inicio cuenta con un nivel de detalle y diseño milimétrico, juntando así software y hardware en una sincronización absoluta que no solo lee el ambiente y las situaciones, sino que también lo predice.

El llamado “Waymo Driver”. Este sistema, definido como “The World’s Most Experienced DriverTM”, ha sido puesto a prueba a base de miles de millones de kilómetros recorridos en simulaciones y millones de kilómetros en carreteras y calles reales.

Waymo Driver es la personificación de una tecnología completamente autónoma que siempre está en control, desde el punto de partida hasta el de destino.

La pregunta del millón: ¿Qué ocurre en caso de accidente, fallo o comportamiento extraño?

·       Protocolos automáticos. – El coche se detiene de forma segura y entra en “minimum risk condition”, llamando automáticamente al centro de operaciones.

·       Responsabilidad. – la responsabilidad es de la propia empresa no del pasajero.

Waymo ya ha tenido incidentes (mínimos y documentados) para los cuales se sigue el protocolo: investigación interna + reporte a autoridades + actualización de software.

·       Recolección masiva de datos. – Cada fallo mejora el modelo, registrándose todo y mejorando así los sistemas.

·       Equipo humano. – Destaca el centro de operaciones 24/7 con supervisores remotos que pueden dar “autorizaciones” para maniobras complejas (sin tomar el volante).

¿Y el futuro?

Desde convertirse en proveedor de su tecnología, expandirse a nuevas ciudades y posibles continentes, mejorar sus sistemas o implementar nuevas ramas de negocio, el futuro de Waymo aun con competencia suena brillante.

Quizás no está presente en tu ciudad o por ahora no es dominante en ella, pero Waymo deja ver un futuro autónomo, eficaz y eficiente que apunta a recorrerse cada tramo de carretera.

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