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Groenlandia: Entre la Geopolítica Histórica y Moderna

Groenlandia, es el territorio insular más grande del mundo después de Australia. Esta región del Atlántico norte ha pasado a ser protagonista de la geopolítica mundial tras las controvertidas declaraciones del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre su intención de comprárselo a Dinamarca, o hacerse con él por la fuerza, de no estar en venta.

El Reino de Dinamarca, está formado por el territorio de la propia Dinamarca, Groenlandia y las Islas Feroe. Todos estos países forman el Rigsfælleskabet, una mancomunidad, al estilo de la Commonwealth, en la que cada uno de sus miembros se autogobierna, aunque, la política financiera, exterior y de seguridad sigue siendo común. A pesar de ello, Groenlandia no pertenece a la Unión Europea como Dinamarca (miembro desde 1973), ya que mediante referéndum decidió abandonarla en 1986.

CONTEXTO HISTÓRICO

La historia de Groenlandia está ligada a los países nórdicos y por ende a Europa desde el siglo el X, cuando llega allí la primera expedición de Erik el Rojo. Formó parte del Reino de Noruega junto a Islandia y las Islas Feroe, luego de la Unión de Kalmar, más tarde del Reino de Dinamarca y Noruega, y por último del Reino de Dinamarca por el tratado de Kiel (1814).

A pesar de todo lo expuesto, Groenlandia tiene una identidad nacional propia, dado que su población es mayoritariamente Inuit, su lengua oficial es el groenlandés (no el danés), y su territorio tiene más de dos millones de km2 a 3000 km de Dinamarca.

Hubiese sido lógico, que Groenlandia hubiera seguido la misma senda que Islandia tras la Segunda Guerra Mundial, optando por su independencia plena en 1944, pero, al depender financieramente de la metrópoli (Dinamarca), con una economía basada fundamentalmente en la pesca, optó por seguir dentro de la Mancomunidad danesa a condición de dejar de ser colonia en 1953 y consiguiendo con el tiempo, la soberanía y autonomía actuales dentro del Reino de Dinamarca.

Aunque económicamente Groenlandia era un país pobre, su importancia geoestratégica era enorme. Por ello, a mediados del siglo XIX, EEUU propuso comprar este territorio y el de Islandia a Dinamarca (1867). En el auge de la doctrina Monroe (1823), “América para los americanos”, EEUU consideraba que geográficamente Groenlandia era parte del continente americano (Haciendo una interpretación expansionista, América incluía todo lo que estuviese al occidente del continente europeo). La presencia de potencias europeas en su zona de influencia era considerada una “disposición inamistosa hacia EEUU”, es decir, un peligro para su paz y seguridad. (Igual que la presencia de España en Cuba y Puerto Rico).

En 1867, EEUU consiguió comprar Alaska a Rusia, pero no Groenlandia e Islandia a Dinamarca. El secretario de Estado William H. Seward, presentó un informe al Presidente Andrew Johnson, en él, aseguraba que teniendo Alaska solo faltaba Groenlandia, para que Canadá estuviese rodeado de territorio norteamericano, situación que forzaría su anexión a EEUU. Curiosamente Donald Trump, unos días antes de su investidura como Presidente de EEUU declaró que “ Canadá debería convertirse en el estado nº51”.

En 1910, el Presidente americano, William Taft intentó, sin éxito, un canje con Dinamarca, Groenlandia a cambio de algunas islas de Filipinas (Las que había perdido España en 1898).

LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL Y LA PRESENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS

Durante la Segunda Guerra Mundial, Dinamarca fue invadido por Alemania. EEUU envió tropas a Islandia y Groenlandia para evitar que cayesen ambos territorios en manos alemanas, dado su alto valor estratégico, aunque aún no había entrado oficialmente en la guerra; aprovechó el conflicto para construir bases americanas tanto en Islandia como en Groenlandia.

En 1946, EEUU ofreció a Islandia garantizar permanentemente su seguridad lo que justificaba su presencia militar en la isla (Por ello, Islandia no tiene ejército ni presupuesto de defensa), a pesar de ello pertenece a la OTAN (Situación única en la Alianza).

Terminada la guerra, sin el peligro alemán, la ocupación americana de Groenlandia carecía de justificación, así que, Dinamarca solicitó a EEUU su desalojo. El gobierno americano volvió a intentar comprarla, pero ante la negativa danesa; esgrimió el peligro comunista, la pertenencia de Dinamarca a la OTAN y otras razones de seguridad para permanecer en la isla.

La base aérea de Thule en Groenlandia (Actualmente activa, y, conocida como Base Espacial de Pituffik) es un enclave que EEUU considera esencial para su seguridad nacional, desde el punto de vista militar, es innegociable su abandono, por resultar indispensable para la protección del territorio norteamericano (Principio de Autoprotección). Según la Doctrina Weinberger, mantener esta base en su poder justificaría cualquier tipo de intervención, incluso el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos, aún contraviniendo lo dispuesto por la legalidad internacional.

La base de Thule ha sufrido una fuerte transformación a lo largo de las décadas. En los últimos años se ha puesto especial énfasis en el ámbito espacial, incorporando estaciones de rastreo satelital y monitoreo aeroespacial, sistemas de vigilancia del espacio aéreo global, radares de alerta temprana para la detección de misiles hipersónicos etc. Actualmente la base se encuentra bajo el control de las Fuerzas Espaciales de los Estados Unidos, pasando de base aérea a base espacial (Pituffik).

¿POR QUÉ EL INTERÉS EN GROENLANDIA?

El deshielo del Polo, producido por el cambio climático, ha abierto nuevas rutas para el transporte marítimo por el Ártico, sumamente interesantes desde el punto de vista económico y comercial, especialmente para las tres superpotencias: EEUU, China y Rusia.

Rusia es la potencia ártica por excelencia; China se considera una potencia semi- ártica; y EEUU entra en el club Ártico por Alaska, pero necesita aumentar su presencia e influencia ¿Cómo? Consiguiendo Groenlandia y en un futuro, aspirando incluso a Canadá.

China en cooperación con Rusia, quiere poner en marcha la Ruta Polar de la Seda, formando parte de su estrategia en el Ártico. Esta ruta recorrería el norte de China, norte de Rusia y llegaría a puertos de Groenlandia desde donde tendría al alcance tanto Europa como América, evitando el estrecho de Malaca (Tendón de Aquiles de su comercio, porque en cuanto se lo cerrasen se pondría en peligro su comercio). China se ha interesado por crear puertos e infraestructuras en Groenlandia, lo que ha alertado al nuevo Presidente de EEUU que considera al gigante asiático su máximo rival económico.

Asimismo, China, conociendo que los vuelos intercontinentales de largo recorrido entre Europa, Asia y Norteamérica sobrevuelan Groenlandia, al ser la ruta más corta, se ha presentado para construir tres grandes aeropuertos internacionales en la isla, que serían Hubs de conexión para vuelos provenientes de los tres continentes, es decir, se volaría primero del país de origen a Groenlandia y en Groenlandia se cogería el avión que va al destino final. Esto supondría una gran competencia para aeropuertos como los de Heathrow, Schiphol, etc.

El problema defensivo de EEUU es que, la trayectoria más corta de los misiles de largo alcance de sus dos adversarios más plausibles, China y Rusia, es también sobrevolando Groenlandia. Si EEUU tuviese Groenlandia los podría interceptar y destruir 15 minutos antes de que llegasen a territorio americano.

El deshielo también ha facilitado una mejor prospección del subsuelo groenlandés, descubriéndose importantes reservas de petróleo, minerales estratégicos y tierras raras. Los datos estimados son: El 13% de las reservas petroleras mundiales se hallan en Groenlandia; el 25% de las llamadas tierras raras (neodimio, disprosio, itrio...), fundamentales para todas las tecnologías disruptivas actuales (dispositivos electrónicos, imanes industriales y tecnología aeroespacial); además de grandes yacimientos de minerales estratégicos (Uranio, Platino, Oro, Cobre y Zinc) para la industria civil y militar. Por todo ello, China ha tratado de invertir grandes sumas en proyectos mineros de Groenlandia, nueva señal de alerta para EEUU y más teniendo en cuenta que actualmente, los mayores productores de tierras raras pertenecen a los BRICS, principalmente China. El interés económico de EEUU en Groenlandia está más que justificado.

La estrategia china de grandes inversiones en infraestructuras en Groenlandia, beneficiosos acuerdos comerciales y posibilidades de negocio resulta atractiva para la mayoría de los groenlandeses porque contribuyen al desarrollo de la economía de la región, y, esa autonomía económica les permitiría conseguir en el futuro su independencia de Dinamarca.

LA CUESTIÓN REFERENTE A LA SOBERANÍA DE GROENLANDIA Y SU FUTURO

Si bien, es cierto, que los países con sus ciudadanos y territorio, por naturaleza deberían considerarse “res extra commercium”, es decir, como decían los romanos, objetos no susceptibles de venta, ya que, hacerlo atenta contra los derechos fundamentales de sus habitantes, su soberanía e idiosincrasia:

¿Dónde deja Trump la soberanía del pueblo groenlandés? Si quien decide su venta, es el pueblo danés a través de sus órganos representativos y de gobierno ¿Qué beneficio tiene Groenlandia con la propuesta americana? Si el pago se ofrece a Dinamarca. ¿Qué libertades pueden esperar los groenlandeses bajo soberanía americana que no tengan ahora? Si se les compra como una mercancía…

Y por último, ¿Por qué toda Europa no se pone, como hizo con Ucrania, del lado de Groenlandia? La única declaración lógica en todo este asunto ha sido la de su Primer Ministro:

“No somos americanos, no somos daneses, somos groenlandeses. El futuro de Groenlandia lo decidirán los groenlandeses”.

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